Modus operandi


9. El jerez no se bebe, se combebe, conviviéndose. Siempre hay que beberlo en buena compañía, y esta Hermandad es, como mínimo, una prueba más. 

10. Lo que no quiere decir que quien lo bebe solo haga mal ni falte al art. 9. El jerez también se combebe haciendo presencia de los ausentes y memoria de los difuntos. Una copa de vino en silencio puede y debe y tiene que ser populosa, siempre.

11. José de las Cuevas, con inmejorable prosa, establece la norma del beber civilizado: “Debe ser bebido, no con moderación, sino con mesura; no con continencia, sino con contención, remachando y arrastrando las erres en vez de tropezarlas”. José María Pemán, en verso, no se queda atrás y nos da otra norma fundamental de nuestra Hermandad: 

Beber es todo medida
alegrar el corazón
y sin perder la razón
darle razón a la vida.

12. Los falstaffianos prefieren la práctica, pero les entusiasma la teoría. El interés por el jerez, la manzanilla, sus tipos y sus modos ha de ser vivísimo y celebrado con catas que consoliden el conocimiento libresco de un modo experiencial.

13. Hay un jerez para cada ocasión y un falstaffiano no se pierde una.

14. Si alguno es remilgado, no nos metemos, porque cada cual tiene su carácter, pero la Hermandad no beneficia ningún modo ni horario ni marca ni maridaje ni manía personal en lo que respecta a tomar jerez. Todas las formas y todas las maneras son buenas maneras y muchísimo mejores que no beberlo.